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Al Olvido Invito Yo

Alejandro Sanz

Ella descubrió
que el paraíso es en el callejón.
No se aguantaba el cariño.
Y él correspondió
cantándole las serenatas que hablan
de cosas que faltan,
de cosas por hacer...
Canciones, con perdón, de amor.
Pero antes del amanecer
la calma se rompió.
En la ventana estaban tres (tres):
ella, la luna y un tipo grandón
que le despeinaba las alas.
No me va a creer
diciéndole que el bronceado de luna
es lo que te te delata.

¿Has visto alguna vez
a una mujer herida y sin dios?
Arranca el grito de lo más profundo de su dolor:

Puede que me dés
el trago más amargo de tu copa de adiós,
pero llévate tu lástima de mi callejón,
que al olvido invito yo.
Puede... Puede que me dés
el trago más amargo de tu copa de adiós,
pero llévate lejos tu lástima de mi callejón,
porque al olvido invito.

Al olvido... Olvídalo...
Al olvido invito yo.

Pero pa' contarlo bien
hay un borracho que vive en la barra de un bar
y por un trago te canta:
"A mi parecer
siguen haciendo muy anchas
las tristes ventanas".

A la hora que se fue
quedó en silencio el callejón;
subí sobre el muro y le grité:

Puede que me dés
el trago más amargo de tu copa de adiós,
pero llévate tu lástima de mi callejón
porque al olvido invito yo.
Puede... Puede que me dés
el trago más amargo de tu copa de adiós,
pero llévate tu lástima, tus reproches y tu maldito adiós,
porque al olvido invito yo.

Al olvido... Olvídalo...
Al olvido invito yo.
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